
Autor: Néstor Groppa
Y seguia amando la lluvia
en su corazón
y en su nombre quemado
y adherido a sus labios.
Los árboles crujían
como puertas y quedaba
su pasado con los indicadores rotos
y en el sueño de los momentos
con la luna negra llena de cardones
y cupulas apuntaladas
y en él...
el suave olor del carbón de las planchas
el tanteo de los ciegos por los caminos
y las jóvenes arreglandose
para su noche de fiesta.
Tenia el corazón
lleno de faroles y cortinas
y ventanas y casas con pianos.
Tenia el corazón
lleno de niños
jugando en sus sillitas.
Tenia el corazón
lleno de botones de vidrio
y seguia comprando tardes
y campanas, moños y feriados
para su corazón de cara y fiesta y guitarra lustrada.
Y te regalo niños saltando a la cuerda
le regalo el trencito de la quebrada
y una vieja bufanda de maquinista
y junio a su corazón en ese valle
su corazón por todos lados lleno
de la música,
de las plazas
lleno de humo de las fogatas.